El Mal
de Chagas-Mazza es una de las principales enfermedades parasitarias
del mundo que afecta a toda América. La dolencia no tratada
a tiempo ataca a los órganos vitales del cuerpo infectado
y provoca lesiones invalidantes y un lento deterioro que conduce
a la muerte. Es transmitida en la mayoría de los casos
por la vinchuca. Este insecto habita en lugares precarios, donde
vive gente de pocos recursos en poblaciones muchas veces aisladas
a las que se hace difícil llegar.
Cuando
pica, lo hace en silencio y su picadura no duele. El enfermo,
en muchos casos, no sabe que lo está. En ocasiones muere
sin saberlo o cuando se entera ya es demasiado tarde.
El primer
paso para tratar a una persona enferma de Chagas es saber que
lo está. Las últimas estadísticas que se
hicieron en Argentina sobre la dolencia son de 1979. Es decir,
no hay cifras oficiales sobre la enfermedad. No existen políticas
públicas orientadas al diagnóstico, tratamiento
e investigación del mal. Los laboratorios tampoco invierten
en la enfermedad porque no es negocio: sus potenciales clientes
son pobres y desde el Estado no hay aportes de ningún
tipo. Así se oculta la pobreza, así la enfermedad
se extiende.
Si en
1979 había 24 millones de habitantes en Argentina y 2.5
millones de ellos eran chagásicos, se calcula que actualmente,
con una población de 38 millones, la cifra de enfermos
en el país ronda los 3 millones. Por su parte, en Bolivia,
el Chagas, según Médicos sin Fronteras, es la
cuarta causa de muerte, responsable del 13 por ciento de los
fallecimientos de personas de entre 15 y 75 años. Esto
sólo para citar ejemplos porque los millones se extienden
por toda América.
“Sus
víctimas no tienen derechos, ni dinero para comprar los
derechos que no tienen. Ni siquiera tienen el derecho de saber
de qué mueren”, escribió Eduardo Galeano.
Hagamos valer nuestro derecho a la información
y conozcamos más acerca de esta enfermedad para, de alguna
manera, romper el silencio y luchar contra ella.
Todo comenzó en 1909 con una investigación
del científico brasileño Carlos
Chagas sobre Paludismo en Brasil. Allí
encontró enfermos que padecían una
sintomatología con características
propias. Chagas acababa de descubrir una nueva enfermedad
que más tarde llevaría su nombre.
Tiempo después, descubrió su agente
causal: un parásito unicelular microscópico
al que llamó "Trypanosoma Cruzi".
Lo estudió a través de su ciclo evolutivo
y valoró el papel que desempeña la
vinchuca
como agente transmisor. Chagas realizó un
triple descubrimiento: una enfermedad, su agente
causal y su transmisor.
Mas tarde,
en la Argentina, el médico Salvador
Mazza estudió la dolencia en un gran
numero de pacientes. Sus observaciones fueron de
tanta trascendencia que a esta enfermedad se la
denomina de Chagas-Mazza.
La enfermedad de Chagas-Mazza es producida por un parásito
unicelular microscópico: el Trypanosoma Cruzi. Se lo
halla en la sangre y en los tejidos de las personas y animales
enfermos. Se multiplica en el interior de las células
de algunos órganos, por ejemplo, el corazón, a
los que daña seriamente.
Este parásito evoluciona durante su vida en dos clases
diferentes de animales y la forma que tiene varía según
se halle en uno o en otro:
1. En
los tejidos de los mamíferos (en los humanos y demás
animales susceptibles de ser infectados).
2. en el intestino
de un insecto hematófago (la vinchuca)
1- Evolución en el Hombre y en
animales domésticos:
A - Tripanosoma Cruzi -> Forma en sangre periférica.
B- Pseudos Quiste -> célula conteniendo la forma de
Leishmania
C- Luego de su reproducción intracelular, los parásitos
abandonan el pseudos-quiste con la forma de tripanosoma
2 - Evolución en el vector
A- Estadío
B - Tripanosomas metacíclicos en el intestino posterior.
En la cadena de transmisión de la enfermedad de Chagas-Mazza
hay un intermediario que es el eslabón obligatorio:
el insecto vector. Se trata de un insecto hematófago
capaz de transmitir la infección a través de
sus deyecciones. En América se detectaron más
de cien especies distintas de este huésped intermediario.
En Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay, parte de
Brasil y Perú la única de importancia epidemiológica
es la denominada Triatoma Infestans, conocida popularmente
con el nombre de vinchuca
o "chinche gaucha", que por lo general habita en
establos o viviendas precarias.
Mecanismo habitual de infección:
Para visualizar desde un principio la animación presione
F5
En la mayoría de los casos, el contagio se da por
intermedio de la vinchuca. Otras fuentes de transmisión
no tan frecuentes son: transfusiones de sangre contaminada,
paso transplacentario (madre a hijo) y transplantes de órganos
infectados.
No se contagia por contacto sexual ni a través
de la saliva.
La mayor parte de los afectados son niños por estar
más expuestos a ser infectados por la vinchuca.
El contagio se da generalmente en la oscuridad porque
es cuando la vinchuca suele picar. La picadura es indolora,
por lo que generalmente pasa desapercibida.
Proceso de contagio: la vinchuca pica a una persona infectada.
Absorbe su sangre junto con los parásitos (el agente
causal), que se multiplican en el intestino del insecto.
Cuando esa vinchuca infectada pica a un individuo sano inmediatamente
defeca sobre la piel de su víctima y deposita allí
una gran cantidad de parásitos. Los trypanosomas
se introducen en el organismo de la persona a través
de soluciones de continuidad de la piel o por perforación
de las mucosas (ocular, nasal, bucal). Una vez en la sangre,
los trypanosomas continúan su crecimiento y al poco
tiempo comienzan a reproducirse en forma extraordinaria
y veloz.
La incubación de la enfermedad (desde que el trypanosoma
se introduce en el organismo hasta la aparición de los
primeros días) dura aproximadamente una semana. El Mal
de Chagas-Mazza evoluciona en tres períodos:
1. AGUDO o DE COMIENZO
Dura alrededor de 20 a 30 días. En esta etapa, es posible
ver, si se examina una gota de sangre mediante el microscopio,
a los trypanosomas moviéndose en ella. Muchas veces hay
signos en el organismo que delatan la puerta de entrada de la
infección. Tal es el caso del Signo de Romaña,
que se asemeja a un “ojo en compota” y ha facilitado
la detección de gran número de casos, aunque no
es muy común. Otro signo que delata la puerta de entrada
de la infección es el “forúnculo de inoculación”,
es decir, zonas de endurecimiento cutáneo en cualquier
lugar del cuerpo, especialmente en las partes descubiertas.
Estas zonas generalmente tienen un color rojo, alta temperatura
local y surgen como si brotaran del interior de la piel. Son
poco dolorosos.
2. INDETERMINADA o de LATENCIA.
Su duración es variable y puede alcanzar varios años.
No manifiesta síntomas. La presencia del parásito
se evidencia por análisis sanguíneo (serología)
a través del cual se confirma la presencia de anticuerpos.
También, aunque no tan fácilmente, el parásito
se advierte visualizándolo por microscopio. La mayor
parte de las personas permanece en este período todo
el resto de sus vidas.
3. CRONICO.
Su duración depende de la gravedad del proceso. Esta
etapa se suele dar después de 10 o 20 años de
producido el contagio. Muchas veces, es en este período
donde se toma conciencia que se padece la enfermedad. Es cuando
se dan los síntomas del órgano afectado: por lo
general, el corazón, el intestino grueso (colon) o el
esófago. La alteración orgánica más
habitual es la dilatación del órgano afectado:
agrandamiento del área cardíaca, megacolon y megaesófago.
La cardiopatía chagásica se da sobre todo en menores
de
50 años. Es la causa más común de insuficiencia
cardíaca y muerte súbita en las zonas endémicas
de Sudamérica. Adopta la forma de insuficiencia cardíaca
congestiva predominantemente derecha y trastornos de la conducción.
En el caso que el esófago o el intestino grueso sean
los afectados, los trastornos serían: dificultad para
ingerir alimentos (disfagia) o para la evacuación intestinal
(constipación), respectivamente.
El diagnóstico de la enfermedad de Chagas-Mazza se realiza
teniendo en cuenta los datos
clínicos, la procedencia del enfermo y la historia
de su contacto con vinchucas. Los datos clínicos se obtienen
a través de electrocardiogramas, radiografías
y análisis de sangre. Pero el diagnóstico de certeza
se basa en pruebas de laboratorio, que permiten obtener tres
tipos de información:
1.
determinar la existencia de una infección actual o activa
demostrando la existencia del agente causal (trypanosoma cruzi).
Esto se realiza sobre todo en la fase aguda. Se utilizan métodos
parasicológicos: examen de gota fresca, examen de gota
gruesa, método de Strout y método de triple centrifugación.
Otra técnica es el Xenodiagnóstico. A través
de esta se hace picar el presunto enfermo por vinchucas criadas
en el laboratorio y libres del parásito, se las conservan
separadas y, pasados de 30 a 50 días, se analiza el intestino
posterior de la vinchuca en búsqueda del agente causal.
Otro método –la inoculación- consiste en
inocular la sangre del presunto enfermo en animales sensibles
como ratones blancos, perros, cobayos, etc. Pasado un tiempo,
se verifica la ausencia o presencia de Trypanosomas en la sangre
del animal inoculado.
2. determinar
la existencia de una infección pasada o latente demostrando
la presencia de anticuerpos específicos, sobre todo,
en la fase crónica. Se utilizan métodos serológicos:
Reacción Machado–Guerreiro (exigida en el examen
preocupacional), Reacción Hemoglutinación Indirecta,
Técnica de Inmunofluorescencia Indirecta (la más
confiable para confirmar un diagnóstico dudoso), el Test
de Látex, la Reacción de Aglutinación Directa
y la de Aglutinación Rápida. La Inmunoenzimoensayo
es la técnica más nueva y posee alta sensibilidad
y especificidad.
3. determinar la
existencia de inmunidad protectora también verificando
la presencia de anticuerpos.
En la fase aguda de la enfermedad de Chagas-Mazza, el pronóstico
depende de una serie de factores, tales como la edad, el estado
de nutrición, el tipo y la intensidad de las manifestaciones
presentadas por el paciente.
Casi siempre la enfermedad tiene carácter mas grave en
los lactantes sobre todo en los de corta edad, a los que le
puede ocasionar la muerte. En las zonas endémicas, donde
la enfermedad es muy frecuente, el Mal de Chagas es un importante
factor de mortalidad infantil.
El pronóstico de la cardiopatía chagásica
crónica es variable y depende principalmente del grado
de aumento del corazón, del tipo de trastorno del ritmo
cardíaco, del grado de insuficiencia cardíaca
y de la tendencia evolutiva de la infección. La muerte
puede sobrevenir súbitamente (inclusive en personas que
aparentemente se hallan sanos) o bien luego de un tiempo de
padecimiento imputable a falla del corazón.
Hasta el momento, el Chagas sigue siendo una enfermedad crónica,
no curable pero sí tratable si se la detecta a tiempo.
Cuanto antes se la detecte, mejor porque una vez instaladas
las lesiones en el organismo, son destructivas y no se regenera
la zona afectada.
En la actualidad sólo se medica para tratar el órgano
afectado.
Hasta que la medicación no sea descubierta por la ciencia,
mayor aún es la importancia de la Prevención.